Erick Bone quiere ser el primer campeón mundial de Ecuador
El boxeador ecuatoriano es parte de la cartelera del sábado en el Barclays Center de Brooklyn
Erick Bone boxeador ecuatoriano que pelea el sábado en Brooklyn. Crédito: CORTESIA | CORTESIA
Ecuador nunca ha tenido un campeón mundial de boxeo. Erick Bone quiere ser el primero. En busca de concretar ese sueño, el púgil sudamericano se enfrenta este sábado al ex monarca Chris Algieri.
El combate entre Bone (16-2, 8 KOs), de 26 años, y Algieri (20-2, 8 KOs), de 31, es parte de la velada que protagonizarán Daniel Jacobs y Peter Quillin en el Barclays Center de Brooklyn, que será televisada por Showtime.
Persiguiendo ese sueño, Erick salió de su país rumbo a Estados Unidos hace casi dos años. Como le ocurre a todo inmigrante, lo más difícil ha sido estar lejos de su familia. No obstante, Erick considera que el sacrificio se compensa porque sus seres queridos, especialmente su hijito de tres años, tienen una vida mejor que la de él.
“Cuando uno tiene un sueño, uno no se agota, no se cansa”, dijo Bone luego de un entrenamiento para enfrentar a Algieri. “Mi sueño es ser campeón mundial. En mi país nunca ha habido un campeón mundial, entonces ese es el primer sueño”.
Bone es un peso superligero, pero la pelea contra Algieri se acordó en las 145 libras.“Algieri es un boxeador bastante inteligente, tiene un boxeo difícil, pero hemos trabajado bien”, indicó Bone. “Como dice mi entrenador (Willie Vargas), la primera pelea se gana en el gimnasio”.
Bone sabe que enfrentará al ex campeón mundial welter de la OMB, pero considera que además de su talento y hacerle caso a su esquina, hay una clave que le guiará al triunfo.
“Mi sueño, mi hambre de gloria, quiero ser campeón mundial”, aseguró.
Una vida difícil
Erick extraña a su familia, aunque se mantiene en contacto con ellos, especialmente con su hijito, gracias a la tecnología, como llamadas de videoconferencia.
Pero lamenta estar perdiéndose la etapa de crecimiento de su retoño. “En realidad es lo que más siento”, apuntó. “Pero el barrio donde yo crecí es bastante pobre y si yo no estuviera aquí ellos no tuvieran una vida como la de ahora”, agregó el boxeador que creció en el barrio Carcelén, al sur de Quito.
“Los sacrificios son por algo”, acotó. “Sí me estoy perdiendo su crecimiento, pero él está teniendo una vida que yo hubiese querido tener: buen estudio, vivir en un barrio diferente a donde yo me crié, donde había violencia, pandillas, droga, alcohol. Entonces todo se equipara”.
Erick dijo que afortunadamente no cayó en ese mundo, “pero estuve bastante cerca”; cree que se salvó por el boxeo y su mamá.
“Ella era bastante estricta y no me dejó descarrilarme, luchó bastante por nosotros”. Tras separarse de su esposo, con quien tuvo cinco hijos, ella sacó adelante a su familia.
“Queremos mucho a mi papá, pero él no supo darnos un buen ejemplo”, señaló.
Erick, siendo el mayor de los hermanos, contó que desde pequeño trató de ayudar económicamente a su mamá lavando carros, cuidando vehículos estacionados en la calle, cobrando en los buses, trabajando en construcción de casas.
“Eso era cuando tenía 11-12 años. Me acuerdo que no me querían pagar sueldo completo de albañil porque era un niño, me pagaban la mitad, cuando el sueldo era $20 semanal”, recordó.
“Mi mamá era bastante exigente, yo veía cómo ella lloraba contando los centavos para darnos para el pasaje (para que fueran a la escuela); yo cuidaba los carros y todo, pero no podía faltar al colegio”, dijo Bone, quien por esa razón estudió en horario vespertino.
Ahora está en otra etapa de su vida y quiere ser campeón.
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