Momentos decisivos en la vida del mandatario venezolano, quien murió al perder la batalla contra el cáncer
22 de mayo, 1999. Puerto Nutrias.
Con su padre, el señor Hugo de los Reyes Chávez, durante un acto oficial.
Hugo Chávez pasó dos años en la prisión de San Francisco de Yare esperando juicio por el fallido golpe de Estado de 1992.
Caracas. 21 de abril, 1998 (entrevista en TV).
A un paso de lograr la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela.
4 de febrero. 2012
A 20 años de su intento golpista para derrocar a Carlos Andrés Pérez, Hugo Chávez celebra de la mano de su hija Rosa Virginia durante un desfile militar que conmemoró el hecho.
Estadio Universitario de Caracas. 25 de febrero, 1999.
Otra de las grandes pasiones de Chávez: el beisbol. Enfundado en el uniforme nacional, el comandante peloteó un rato con el gran Sammy Sosa -quien se voló la barda cuatro veces con Chávez en 'la loma'.
La Habana. 13 de agosto, 2006.
El comandante Castro Ruz y su sucesor en el poder en Cuba, su hermano Raúl, recibieron a Chávez unos meses después de la transición que terminó con 50 años de Fidel al frente de la isla.
Palacio de la Zarzuela, Madrid, España. 11 septiembre, 2009.
Chávez y el Rey Juan Carlos se encontraron para discutir temas de la agenda para los encuentros en la Asamblea General de las Naciones Unidas, superando así el célebre episodio del "¿Por qué no te callas?" espetado por el monarca al venezolano durante la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado en Santiago de Chile.
Copacabana, Brasil. 5 de noviembre, 2004.
También hubo desencuentros con México.
En la foto, Chávez con el entonces presidente mexicano Vicente Fox, con quien un año después tendría un enfrentamiento a raíz de la posición asumida por éste en defensa del ALCA durante la cumbre de Mar de Plata.
Durante el Aló Presidente número 239 Chávez dedicó a Fox una parte de la copla venezolana Florentino y el Diablo: "Yo soy como el espinito, que en la sabana florea: le doy aroma al que pasa y espino al que me menea (...)" sólo para cerrar con un terminante rejón: "¡No se meta conmigo caballero... porque sale espinao!”