Voto
El Diario
Opinión
Mi voto vale más que “un poquitou”

Biden y Ryan,

No los saludo con el tradicional queridos o estimados porque no sería honesta.

Les escribo porque como ciudadana americana, hispana de sangre y corazón, me dolió darme cuenta de que para lo único que me quieren es para obtener más poder.

Tanto que han venido esforzándose en los pasados meses, tratando de aprender a decir "hola", "gracias" y "un poquitou" para convencerme de que tengo que salir a votar aunque tenga meningitis y durante la hora y media que duró su debate me ignoraron como a perra sarnosa.

Y conste que no esperaba que me mostraran el anillo de compromiso prometiéndome la reforma migratoria. Pero creo que merecía que en algún momento, cualquiera de ustedes dos, mirando a la cámara dijera, "para que Zoila, que está en su casa, lo entienda". Uf, pero no… Más atención recibió la rata que cruzó el patio de la Casa Blanca un día, mientras el presidente Obama daba una conferencia de prensa, que alguna de las minorías que pintamos de esperanza los días que se viven en este país.

Por eso me tomé la libertad de escribirles, para que sepan que no votaré por ninguno. Ya sé que no podrán dormir cuando uno de sus traductores les lea esto, pero la vida es así. Aprendan a manejarlo, si es que pueden… porque si realmente trabajan en asuntos tan serios y complicados como los que discutieron durante el debate, me imagino que ni tiempo tendrán de ir votar por ustedes.

Les juro que me senté frente al televisor porque se decía que en estos debates saldrían las verdades, las soluciones, las justificaciones y sobre todo, ustedes me dirían cómo resolverían los problemas que me aquejan. Después de escucharlos, por mi seguridad y la de los que me aman, pedí que me acostaran a dormir con camisa de fuerza.
Ustedes me deprimieron, me espantaron de las urnas. ¿Cómo? Aquí les detallo solo cinco ejemplos:

1) El inglés no es mi idioma principal, les reitero, soy hispana. Entonces, sobre todo usted Biden, cada vez que se reía o 'rebuznaba' -por aquéllo de que es demócrata- me hacía perder la concentración y con eso, le perdía el hilo a lo que Ryan intentaba soltar. No sea mala fe, piense en el karma. Mal que haga, mal que se le devuelve. Lo hubiese dejado que hablara y luego con argumentos lo confrontaba. Pero no pude entender ni a uno ni al otro.

2) Ryan, usted no tenía que hablar para robar la atención. Desde que salió a debatir, lo miré y comencé a preguntarme "¿dónde he visto ese recorte?" Y me vino a la mente el clásico "buh, no finjan que sintieron mello, mucho mello" de Chiquidrácula. Una pena que al único que le provocaba carcajadas era a Biden, porque a mí me molestó su tono. Si nadie le había hecho nada, ¿por qué desde que saludó estaba como agresivo? ¿Alguien le pidió que actuara así, "bien machito"? Para una próxima ocasión, déjele saber que ese papel no le queda bien. Le hace lucir como al Pitufo Gruñón.

3) Cuando finalmente empezaron a "debatir", yo juraba que los problemas de Estados Unidos eran económicos, de inmigración, educación, vivienda, la posible escasez de alimentos, el descontrol con las armas, etc… Pero ustedes, los dos, comenzaron relatando esta película de terror, que duró casi 35 minutos, sobre las armas nucleares que tienen países "enemigos". Eso, para luego recalcar que EEUU está cada vez más atrasado y desprotegido ante un ataque de esa índole. Cuando mencionaron las relaciones estables/inestables con los "ayatolas" -palabra que de sólo escribirla me provoca vertigo- corrí donde mi marido a pedirle que comenzáramos a construir "rush" el "bunker" en el patio.

Me llenaron de estrés. Porque ahora, en vez de pensar en cómo Estados Unidos arreglará el desbarajuste que existe con las armas de fuego, sólo temo la posibilidad de un ataque nuclear.

Créanme que cuando vaya al cine, no voy a andar pidiéndole a Cristo que no permita que entre un loco, como en Colorado, y nos dispare a todos. Tampoco voy a invertir tiempo lamentando que, gracias a nuestra generosidad como nación, los narcotraficantes latinoamericanos están armados hasta los dientes arrebatando vidas inocentes como los 72 imigrantes del rancho de San Fernando en Tamaulipas.

Muchísimo menos me preocupa que uno de los amiguitos de mis hijos lleve la pistola del papá a la escuela y comience a disparar a diestra y siniestra. Lo que único que me pondría "rápida y furiosa" es no tener un plan listo para saber cómo moverme si atacan a Estados Unidos con uno de esos misiles nucleares y estoy lejos del "bunker familiar".

4) Admito que cuando intentaron debatir sobre el tema de la economía me congelé. No hay alternativas. De todo su bombardeo, lo único que se me quedó fue que estamos en déficit, que en los pasados dos o cuatro años se puso peor, que el presupuesto sometido no sirve, que lo que no sirve es la inacción republicana; ustedes, nosotros, aprobación, deuda, aumento, déficit, déficit, déficit y China. Si en verdad nos atacan con un misil nuclear de esos que según Ryan otros países tienen, en Estados Unidos estamos tan pobres que no sobrevivirían ni las cucarachas.

Si en serio pensaron que quedó clara la forma en la cual la economía mejorará, están bien equivocados. Hoy le pregunté al dueño de una empresa con más de 400 empleados si estaba claro en sus propuestas y me dijo: "Ellos tienen propuestas, pero dependen de la esperanza, de que funcionen, de que se pongan de acuerdo".

Es una forma bonita de decir que ambos me presentaron anoche el esqueleto de una vaca y me pidieron que abriera la boca porque me iban a dar un filete. Me sigo preguntando de dónde lo piensan sacar. En prevision a ese apocalípsis, llamé a mi siquiátra -que pago "cash" porque todavía no cualifico para el Medicare de la mamá de Ryan- y el hombre me recomendó que este fin de semana alquile "I'm Legend", la película de Will Smith, a ver si aprendo algunas técnicas de sobrevivencia.

5) Ya casi apagaba el televisor, mientras me tomaba un botellón de agua de azahar, cuando escuché un cambio en usted, Biden; después de estar toda la noche más sonriente que Snoop Dog en fiesta de fin de año, se puso seriote al mencionar su catolicismo y su respeto a las decisiones de todos los seres humanos. Menos mal que Ryan me hizo reír cuando le replicó con la ñoñería sobre el sonograma que le mostró a la hija que aun llama "Bean". Noté que se esforzó para que le bajara una lagrimita mientras lo contaba, pero el déficit parece haberle afectado los lagrimales también.

Como ven, si trataron de hacer llegar algún mensaje, de confianza no fue. Gracias a ustedes llevo días sin pegar un ojo, haciendo planes y buscando cómo protegerme al igual que a los míos.

No les voy a desear que gane el mejor, porque entre los dos, para mí -que no les importo- no hacen uno.

4:07 pm

Con La Lengua Suelta
El pulso de las elecciones en video
El Lado Funny

 

Animacion Politica