Reyes dijo que se ha ido recuperando a paso gigante en esta ciudad, donde la popularidad del destacado campocorto con un contrato de más de $100 millones a cuesta, sigue vigente aunque ya va camino a dos temporadas fuera de los Mets de Nueva York.
En la última visita al Yankee Stadium, donde su actual club canadiense efectuaba una serie de tres juegos contra los Bombarderos de El Bronx, Reyes fue asediado por la prensa, a tal punto que tuvo que efectuar dos conferencias por separado, una en inglés y la otra en español.
"No he ido más por los predios de los Mets, luego de mi firma con los Marlins de Florida. Ahora estoy entregado en cuerpo y alma a mi nuevo equipo, tras ser negocido aquí. No me interesan los Mets como equipo en estos momentos, aunque tengo allí muy buenos amigos", dijo al ser cuestionado si había tenido algún contacto con ese club de la Liga Nacional.
Reyes, quien reside en Long Island al este de Nueva York, sin embargo dijo que lamenta que su compatriota Jordany Valdespín, esté pasando por momentos difíciles con la novena del Citi Field, debido a su poca actuación.
"El (Valdespín) se merece que lo pongan a jugar con más frecuencia, porque tiene las condiciones, juventud y ha contribuído a su club cuando le han dado la oportunidad".
Por otro lado, los Azulejos no han tenido muy buena actuación en los primeros meses de esta temporada. Actualmente ocupan el sótano de la División Este y tras llegar aquí con cuatro victorias en línea, sucumbieron dos veces al hilo, para dejar record de 0-6 por estos predios en lo que del año.
"Antes de llegar aquí, desde la última semana, se ha visto cierta mejoría en el club y espero que poco a poco se vaya avanzando, entrando el calor", dijo José, quien antes de lesionarse tenía promedio de .395 en bateo, con 15 incogibles en 10 juegos, entre ellos un jonrón, dos dobles y cinco carreras empujadas.
"Ya me estoy sintiendo bastante bien tras cinco semanas de inactividad. Estoy en plan de rehabilitación final, tirando bolas y poniéndome en movimiento día a día", subrayó el campocorto de Toronto, uno de los jugadores más rápidos del béisbol de las Grandes Ligas en la acualidad.
Reyes dijo que desde esta semana comenzará la fase de bateo, atrapar rolatas, tirar a las bases, entre otros movimientos del plan práctica dentro del equipo.
Dijo que está super ansioso por entrar en acción. "Yo amo este juego bastante y quiero jugar ya, aunque sé que la lesión que tuve no se cura de un día para otro. La cosa está en poner su granito de arena para ponerse bien".
Dijo que los médicos le indicaron que después de estas cinco semanas pasadas, la rehabilitación será día a día.
"Tengo que hablar siempre con los entrenadores y dejarles saber cómo me siento, para evaluarme". También Reyes recordó que tuvo una lesión semilar con los Mets, pero la de ahora se le ha ido sanando más rápido.
Los educadores saben qué lo que sucede con estos estudiantes es una lucha entre emociones que están en conflicto. Estos seniors tienen ansiedad sobre su separación de su actual escuela y lo desconocido, que es su nueva escuela.
Es un momento emocionante para los estudiantes. Este tiempo está lleno de diversión, porque hay fiestas, bailes, viajes, y celebraciones de graduación. Se excitan por comenzar una nueva aventura en su nueva escuela. Quieren dar el próximo paso en su crecimiento y se sienten felices por lograr terminar esta etapa de su vida.
Pero estas mismas cosas que les traen felicidad también les dan miedo. Les asusta salir de su zona de comodidad que es la escuela que han asistido por muchos años. No es fácil dejar a los profesores que los han apoyado y enseñado, los mismos profesores que los han preparado para este nuevo paso. No es fácil dejar a los amigos y los compañeros que han compartido y con los cuales han gozado por todo esos años.
Están ansiosos por todo lo que no saben sobre esta nueva aventura. ¿Serán aceptados? ¿Harán nuevos amigos? ¿Sabrán hacer lo que se requiere? Todo esto y más los ponen nerviosos del futuro desconocido.
Los profesores y los padres pueden ayudar a los estudiantes durante este tiempo.
Primero, tenemos que reconocer que esto es un momento transitorio para ellos y por lo tanto, difícil. Cuando lo reconocemos entonces podemos ayudarles a reconocerlo también. Los estudiantes necesitan oírnos decirles, "Sabemos lo que están sintiendo y es normal sentirse de esta manera".
En segundo lugar, ayudémoslos a que se concentren en lo bueno de su futuro. Cuando se enfocan en todos los beneficios que este cambio trae, cómo van a crecer y madurar, cómo van a lograr aún más sus metas, esto los ayuda a seguir adelante. También los ayuda a tomar buenas decisiones para llegar con seguridad a su futuro.
Por último, podemos ayudarlos recordándoles que ellos han sido acertados en el pasado especialmente cuando le han dando frente a una transición o algo nuevo. Recuerde con ellos cuando comenzaron una escuela nueva y lo asustados que se sentían, sin embargo están graduándose —lo lograron. Lo mismo sucederá en la escuela siguiente.
Recuérdeles cuando aprendieron una nueva habilidad, como montar una bicicleta. Era difícil al principio pero lo conquistaron. Déjeles saber que ellos tienen las habilidades para dominar esta nueva transición en sus vidas. Asegúreles que tendrán éxito.
La 'senioritis' es una dolencia que ataca todos los seniors de la escuela primaria hasta la universidad, pero junto los educadores y los padres pueden ayudar a los estudiantes a superarla. Vamos hacernos socios y juntos ayudarlos a tomar este próximo paso con confianza hacia su futuro.
Escriba sus comentarios en mi página
https://www.facebook.com/Dr.VasthiAcosta
May 20 2013, 8:00 AM
Por:
Richard Trumka
Algunas personas en Washington, D.C. creen que la respuesta consiste en un "Gran Acuerdo", o “Grand Bargain” en inglés. En este "Gran Acuerdo", los republicanos quieren proteger a los millonarios para que no tengan que pagar un solo centavo más en impuestos. A cambio, los demócratas acuerdan disminuir los beneficios de Seguridad Social, Medicaid y Medicare.
Eso no me suena a un acuerdo. Suena más a trabajadores siendo estafados. Por supuesto que las grandes corporaciones y los ricos deben comenzar a pagar lo que les corresponde, pero disminuir beneficios no es la respuesta.
No olvidemos cómo llegamos a este punto. Los estadounidenses más ricos se han enriquecido más y más por décadas, mientras que los salarios de los trabajadores apenas se han mantenido a la par con la inflación. Luego los recortes fiscales para Wall Street y para los ricos desestabilizaron a la economía aún más. Hoy en día, la desigualdad económica es la más alta que hemos tenido desde la Gran Depresión y la carga fiscal se ha desplazado cada vez más hacia los trabajadores.
Peor aún, algunos de los beneficios fiscales disfrutados por Wall Street están haciendo un gran daño a nuestra economía. Por ejemplo, consideremos el subsidio tributario para el envío de trabajos al exterior. En estos momentos, las corporaciones pueden reducir su factura fiscal trasladando fábricas a países con impuestos más bajos. Eso no está bien.
Eliminar este subsidio tributario para las compañías que tengan fondos en otros países significaría un incremento de $583 mil millones de dólares en 10 años. Ciertamente, no son centavos. Es dinero que podría utilizarse para invertir en educación e infraestructura, crear empleos, y para implementar las fundaciones de una prosperidad económica al largo plazo.
Por el momento esta idea no ha sido tomada seriamente en Washington, porque a Wall Street no le gusta. Pero la gran mayoría de estadounidenses la apoyan. Y eso debería contar en una democracia.
Pedirle a Wall Street y a los ricos que paguen la parte que les toca, no es solamente hacer lo justo, también significa hacer lo necesario para arreglar la economía. Reduciría la desigualdad social, la cual ha afectado negativamente al crecimiento económico. La reinversión de estas ganancias de la manera correcta podría aumentar el poder adquisitivo de la clase media – la cual fue en un momento el secreto del éxito económico de Estados Unidos.
Mientras tanto, este “Gran Acuerdo” nos lleva hacia el lugar opuesto. Recortes en la Seguridad Social, Medicaid, y Medicare incrementarían la desigualdad y disminuirían el poder adquisitivo de los consumidores.
Algunas personas nos dicen que no necesitamos preocuparnos por este “Gran Acuerdo”. Señalan que el rechazo por parte de los republicanos de cobrarles los impuestos debidos a los millonarios y a las grandes corporaciones significa que no habrá un “Gran Acuerdo” que recorte los beneficios.
Pero pensemos cual es el significado de todo eso. Quiere decir que las grandes corporaciones y los ricos nunca tendrán que pagar su parte justa de impuestos. O quiere decir que nuestra única esperanza de que paguen su parte justa es que eventualmente se recorten los beneficios.
Seamos realistas: este “Gran Acuerdo” es un callejón sin salida.
Si es que queremos reconstruir nuestra economía, subir los salarios, crear empleos en los Estados Unidos y reconstruir la clase media, necesitamos cambiar de dirección – y más vale que sea pronto.
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Richard Trumka es el presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), la confederación sindical más grande de los Estados Unidos con 57 sindicatos afiliados y más de 12 millones de miembros.
May 20 2013, 12:01 AM
Por:
Chris Canavan
Hay una ironía profunda en el corazón de esta evaluación judicial.
La responsabilidad de la jueza es de decidir si los hechos presentados en la corte justifican una reforma de la práctica. Esta responsabilidad la tiene que manejar con un cuidado científico. Hay que medir los hechos con objetividad para saber si justifican la acciones de la Policía. Hay que proceder como si se estuviera probando si una medicina puede combatir a una enfermedad.
El problema es que 'Stop & Frisk' se inventó precisamente para esos casos en que no hay justificación objetiva para parar, cuestionar y registrar a un sospechoso. Se diseñó para cuando no hay tiempo para conseguir el permiso de un juez para cuestionar a alguien, no hay como saber si lo que lleva un joven en su bolsillo es una pistola o simplemente una billetera grande, o es imposible saber si un joven esta moviendo de forma sospecho porque cometió un crimen o porque quiere evitar a su exnovia.
Si hubiera tiempo para conseguir el permiso de un juez, 'Stop & Frisk' sería innecesario. Si el patrullero pudiera ver el revolver, ya existen leyes que lo permite cuestionar al sospechoso. Si alguien acabara de ser asaltado y un joven estuviera corriendo en la otra dirección, puede ser detenido sin 'Stop & Frisk'.
'Stop & Frisk' es para cuando no es posible justificar la sospecha. Por lo tanto, eso es lo que una investigación científica de la práctica debería concluir –que es imposible justificar la sospecha en los casos en que es necesario aplicar la política.
Para los ciudadanos de Nueva York nos queda decidir si es aceptable una política de este índole.
May 20 2013, 12:01 AM
Por:
Julie Stav
La clave es estar al tanto de las fechas en que usualmente los fabricantes de ciertos productos ofrecen descuentos, de las ventas por liquidación de las tiendas y de las tarifas de fuera de temporada. Todo es cuestión de saber qué artículos rebajan sus precios en determinados meses del año; averígualo de antemano y regresarás a casa con más dinero en el bolsillo.
Te voy a dar algunos datos para ayudarte en este propósito. Por ejemplo, el invierno es ideal para comprar aires acondicionados, que están más caros entre mayo y septiembre. Septiembre y octubre ofrecen grandes ofertas de cocinas y lavadoras, la misma época en que los modelos del año anterior se ponen en rebaja.
Y para comprar autos, septiembre —cuando salen los nuevos modelos— es sin dudas el mejor mes. Además ten en cuenta lo siguiente:
Los autos bajan de precio mientras más días pasan sin venderse — por tanto, busca el que más días lleve en el salón.
Compra un día de semana, temprano por la mañana o por la tarde, y a finales de mes, cuando los agentes tratan de cumplir sus cuotas de venta a toda costa.
Los juguetes tienen mejor precio en octubre y noviembre, los televisores se rebajan desde noviembre hasta enero, y la primavera sigue siendo la estación perfecta para las flores… y también para la compra de casas. El año próximo, busca ropa de cama en enero, dentro de unos meses adquiere computadoras entre julio y agosto, y puedes escoger los meses de enero o julio para comprar los muebles para la casa.
El presente mayo es ideal para las aspiradoras y los cacharros de la cocina —aunque estos últimos también se rebajan entre octubre y noviembre— y dile a tu hijo que tendrá que esperar hasta el próximo enero para comprarle su bicicleta.
Los teléfonos celulares y los colchones están constantemente en rebaja, así que cualquier época del año es buena para adquirirlos. Y si se trata de boletos de avión, los expertos aseguran que los mejores precios se obtienen 21 días antes de la salida, sobre todo si compras los martes, miércoles o sábados.
May 19 2013, 5:45 PM
Por:
Constantino Viloria
Luego de haber despertado tras borrar 12 puntos de desventaja en el tercer periodo de acción del sexto juego y comandar por tres en el siguiente acto, fueron sepultados 106-99 para acabar con su mejor temporada tras 20 años de espera.
Nueva York, un equipo salpicado de lesiones en varios de sus jugadores estrellas, con mucha presión ante un quinteto talentoso, joven y difícil de vencer como los Pacers de Indiana, finalizó con su aspiración campeonil.
Para nadie es un secreto que Carmelo Anthony, entre otros, jugaron adoloridos; Amar'e Stoudemires, Tyson Chandler y Raymond Felton no pudieron controlar sus males musculares, mientras que otros veteranos, entre ellos Jason Kidd, Kenyon Martin y Marcus Camby, demostraron poca actitud para guerrear en el tabloncillo.
Anthony llevó buena ofensiva y terminó con 39 puntos (13-22) en todo el trayecto del sexto encuentro, pero en el cuarto y final período sólo hizo cuatro tantos (2-7), acabando con la esperanza neoyorquina en sus manos.
Sin embargo no hay que quitarle el mérito de llegar a estas semifinales con un grupo de este tipo. Tras llevarse holgadamente el segundo puesto en la Conferencia Este, detrás de las cinco maravillas de Miami, así como la primera fase de la postemporada ante Celtics de Boston, los ahijados del coach Mike Woodson cayeron dignamente en este sexto desafío de la semifinal en un 'toma y dame'.
Pero Indiana le negó a los Knickerbockes la esperanza de efectuar el séptimo y decisivo partido, que se efectuaría en el Madison Square Garden, donde el despertar de su letargo hizo que los neoyorquinos dieran señales de vida para seguir en la lucha.
Indiana ganó la guerra 4-2 y ahora van contra los Heat de Miami, un club encabezado por LeBron James, el más completo jugador de esta época y que continúa favorito en el espectáculo de la NBA.
Con el armador George Hill en forma tras su pasada lesión, así como jugadores de la talla de Lance Stepheson, Roy Hibbert y Paul George, los Pacers también pueden demostrar ser invencible ante los Heat en la serie final, pactada a ganar cuatro de siete desafíos.
May 19 2013, 10:50 AM
Por:
María Navarro
A: El Congreso no ha aprobado la nueva ley de reforma migratoria.
El Congreso está trabajando en la legislación de inmigración que permitiría a aquellos que tenían órdenes de deportación, y que volvieron a entrar ilegalmente al país antes del 31 de diciembre de 2011, ser elegibles para el RPI.
Después de 10 años, los que logren la categoría de RPI serían elegibles para solicitar su tarjeta verde. Sin embargo, ninguna nueva ley ha pasado todavía. Esperamos saber más por el final del verano.
Por favor, asegúrese de hablar con un experto en leyes de inmigración antes de hacer las solicitudes de inmigración.
Para más preguntas llama a NMCIR al (212) 781-0355 o ven a nuestra oficina en el 665 Oeste de la calle 182. Por favor, ten en cuenta que la información proporcionada aquí no sustituye la asesoría legal de un abogado o un representante acreditado.
Maria Navarro es vicepresidenta de la junta directiva de La Coalición de los Derechos de los Inmigrantes del Alto Manhattan. También es abogada de Legal Aid.
May 19 2013, 12:01 AM
Por:
Humberto Caspa
En vez de resolver la situación legal de más de 11 millones de personas y contribuir con el desarrollo del país, algunos congresistas de Washington se dedican a promover el amarillismo político.
El nuevo escándalo tiene como principal actor al IRS. A pesar de que el problema dentro de la oficina de recaudación de impuestos es serio, las alegaciones en contra de oficiales del gobierno de alto rango (miembros del presidente Obama) son infundadas.
La problemática involucra específicamente al personal de esta agencia gubernamental y, como tal, deben ser investigados y castigados si es que son culpables.
Sin embargo, el Tea Party y los libertarios insisten en alimentar a los medios de comunicación con amarillismo.
Hoy, no hay tiempo para los chismes políticos, tenemos temas bastante importantes por delante. Tanto republicanos como los demócratas tienen que debatir y resolver a corto y mediano plazo el problema migratorio de más de 11 millones de personas.
El desplazamiento de este tema del centro de atención no es sano para la nación norteamericana, no es bueno para la economía y es bastante dañino para republicanos y demócratas.
En columnas anteriores había sostenido que el éxito de una reforma migratoria depende mucho del momento (tiempo) en que se presenta el proyecto en la plataforma del Congreso. Si el proyecto de ley arriba muy cerca de las elecciones presidenciales, lo más probable es que se muere debido a la polarización que frecuentemente crea los procesos electorales presidenciales.
El tiempo de presentar una reforma migratoria es hoy. Tanto los congresistas del Partido Republicano como los del Partido Demócrata pueden introducir un proyecto de ley en cualquiera de los dos estrados –el Senado o la Cámara Baja.
Marco Rubio y sus compañeros de equipo dicen que están trabajando en una ley que resuelve el problema de fondo. Lamentablemente parece que ese proyecto esta entumecido por la proliferación de información política amarillista que no hace más retardar el proceso de resolución.
Rubio y sus compañeros pueden hacerse un favor asimismo y, con ello, pueden reintegrar a su partido a una comunidad moderada que clama por liderazgo político. Los beneficios para los conservadores son muchos, pero lo más importante es poner en la historia la etiquetación de los inmigrantes por parte de algunos grupos de la extrema derecha que no hacen más que revivir los traumas discriminatorios del pasado.
Al Presidente Obama le corresponde guiarnos con este tema. Si los representantes no tienen los "tacones" para resolver este problema, su administración debería presentar un proyecto de ley al Congreso para su deliberación y resolución.
No hay tiempo para más. Tenemos que hacer a un lado los escandalillos políticos y tomar la ruta de resolución de problemas. La cuestión migratoria es una cuestión de todos los norteamericanos.
May 19 2013, 3:00 AM
Por:
Mario Vargas Llosa
Eso sí, a veces, hurgando en la pirámide y hojeando los libros que no agradeceré, me llevo alguna sorpresa estimulante, como hace dos semanas, recién llegado a Madrid. Más de un centenar de libros se habían acumulado en mis seis meses de ausencia. Leía los títulos, la contraportada, los iba ordenando en pilas y olvidando, cuando, de pronto, en un índice advertí que uno de los capítulos de aquel volumen estaba dedicado a un humanista que admiro: Pedro Henríquez Ureña. Comencé a leer esa fascinante reconstrucción retroactiva de la vida del ilustre erudito dominicano a partir de su muerte súbita en el tren que lo llevaba de Buenos Aires a La Plata a dictar sus clases en el modesto colegio en el que se ganaba la vida y ya no pude parar la lectura hasta la última página del libro.
Su autora, Leila Guerriero, es una periodista argentina y el libro, que recoge una veintena de trabajos suyos —todos publicados en diarios y revistas con la excepción del que reconstruye con soberbia eficacia la vida de Roberto Arlt, que es inédito—, se titula Plano americano y está editado en Chile, por la Universidad Diego Portales. Me temo que esta edición tenga una circulación restringida y no llegue a los muchos lectores que deberían leerlo pues se trata de una colección de textos que, además del mérito que tiene cada uno de ellos, muestra de manera fehaciente que el periodismo puede ser también una de las bellas artes y producir obras de alta valía, sin renunciar para nada a su obligación primordial, que es informar.
Cada uno de estos perfiles o retratos de músicos, escritores, fotógrafos, cineastas, pintores, cantantes, es un objeto precioso, armado y escrito con la persuasión, originalidad y elegancia de un cuento o un poema logrados. En nuestro mundo, el periodismo suele ser el reino de la espontaneidad y la imprecisión, pero el que practica Leila Guerriero es el de los mejores redactores de The New Yorker, para establecer un nivel de excelencia comparable: implica trabajo riguroso, investigación exhaustiva y un estilo de precisión matemática.
Antes de enfrentarse a sus entrevistados (vivos o muertos), ella ha leído, visto u oído lo que ellos han hecho, se ha documentado con rigor sobre sus vidas y sus obras consultando a parientes, amigos, editores o críticos, leyendo toda la documentación posible sobre su entorno familiar, social y profesional. Sin embargo, sus ensayos no delatan ese quehacer preparatorio tan rico; al contrario, son ligeros y amenos, fluyen con transparencia y naturalidad, aunque, bajo esa superficie leve y ágil que engancha la atención desde las primeras líneas, se advierte una seguridad y seriedad que les confiere una poderosa consistencia.
Los perfiles de Henríquez Ureña, de Arlt, de Idea Vilariño, de Nicanor Parra, del crítico de cine uruguayo Alsina Thevenet, de la fotógrafa argentina Sara Facio, de Ricardo Piglia, Juan José Millás y todos los demás, son una verdadera proeza narrativa, por la cercanía que consiguen, introduciendo al lector en la intimidad de todos ellos, en la pulcritud o el caos en que viven o vivieron, en los objetos de que se rodearon, sus padres, mujeres o maridos, o hijos, y en su manera de trabajar, en sus éxitos y fracasos, en sus grandezas y pequeñeces. Leila Guerriero no interfiere jamás, nunca usa a sus personajes para auto promocionarse, practica aquella invisibilidad que exigía Flaubert de los verdaderos creadores (que, como Dios, "deben estar en todas partes pero visibles en ninguna"). Estas figuras jamás alcanzarían la densidad que tienen, el atractivo que emana de ellos, si la autora no escribiera con tanta desenvoltura y exactitud, no dijera sobre ellos cosas tan inteligentes y no las dijera de manera tan discreta y elegante.
La estructura de cada uno de estos perfiles no respeta la cronología, el tiempo transcurre en ellos casi siempre como un espacio en el que el relato avanza, retrocede, salta continuamente del futuro al pasado y al presente para ir creando una perspectiva poliédrica de estas personas, hasta dar de ellas una impresión de totalidad, de síntesis que aprisiona todo lo que hay o hubo en ellas de sustancial. El resultado es siempre positivo, todos los entrevistados terminan por despertar la simpatía, a veces la admiración, a veces la ternura y casi siempre la solidaridad del lector.
Porque otro de los atributos de Leila Guerriero, raro entre sus colegas contemporáneos, es ya no literario ni periodístico sino moral: el respeto con que se acerca a cada uno de sus personajes, sus esfuerzos por llegar a entender lo que son y lo que hacen sin que distorsionen su juicio los prejuicios y los clisés, el mismo tratamiento respetuoso y neutral que da a las figuras consagradas y a los artistas o escritores de menor significación o todavía principiantes. En este sentido, está en las antípodas de los celebrados periodistas norteamericanos del "nuevo periodismo" y sus frenéticos desplantes, del exhibicionismo que lucían entrevistando a estrellas a fin de desmenuzarlas y levantar sobre sus escombros estatuas a la gloria de sí mismos, a su picardía o inteligencia (en verdad, a su egolatría y deshonestidad). Ni una sola de las entrevistas y perfiles de Plano americano se permite esas licencias abusivas y vanidosas del periodista-espectáculo; todas ellas delatan, además del talento de su autora para rastrear las fuentes más íntimas de la vocación y creatividad de los autores, una voluntad de juego limpio, de objetividad y autenticidad, lo que dota a sus textos de una gran fuerza persuasiva: los lectores le creemos todo lo que nos dice.
Otro de los mejores hallazgos de su técnica narrativa es la eficacia de las citas. Sean frases tomadas de libros o artículos, o dichas por sus entrevistados, vienen siempre como relámpagos a iluminar un rasgo psicológico o delatar una manía, una obsesión, un recóndito secreto que explica cierta deriva existencial o motivo recurrente, algún detalle que de pronto esclarece algo que se anunciaba hasta entonces de manera informe y subrepticia.
En los años cincuenta, Truman Capote, un maestro de la publicidad, lanzó la idea de la novela-verdad, de la novela-reportaje, a raíz de A sangre fría, su minucioso testimonio sobre un crimen cometido en un pueblecito estadounidense. Leyendo este libro de Leila Guerriero he recordado mucho aquellas tesis de Truman Capote, porque me parece que esta periodista argentina hace realidad, con más provecho todavía que el escritor norteamericano, la idea de que los recursos y técnicas de la novela pueden ser utilizados para enriquecer un reportaje o un trabajo de investigación. Mi impresión es que en los casos de Truman Capote, Norman Mailer, Gay Talese o Tom Wolfe, lo literario llegaba a dominar de tal modo sus trabajos supuestamente periodísticos que estos pasaban a ser más ficción que descripción de hechos reales, que la preeminencia de la forma en lo que escribían llegó a desnaturalizar lo que había en ellos de informativo sobre lo que era creación. No es el caso de Leila Guerriero. Sus perfiles y crónicas utilizan técnicas que son las de los mejores novelistas, pero su método de estructurar los textos, utilizando distintos puntos de vista y jugando con el tiempo, así como dando al lenguaje una importancia primordial –tanto en la elección de las palabras como en sus silencios—, no llegan jamás a prevalecer sobre la voluntad informativa, están siempre al servicio de ésta, sin permitir que la forma deje de ser funcional y termine por trascender aquella subordinación a la realidad objetiva, que es el dominio exclusivo y excluyente del periodismo.
May 19 2013, 3:30 AM
Por:
Raymundo Riva Palacio
Peña Nieto había ido navegando sobre mares tranquilos, libres de tempestades, cuando la revelación de que funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social planeaban con funcionarios de Veracruz el desvío de fondos públicos para fines electorales, le encontró un punto débil, la falta aún de empaque para administrar a bote pronto una crisis. No reaccionó bien ante el escándalo desatado cuando en Chiapas, el 20 de abril, dijo: "No te preocupes (Rosario Robles), hay que aguantar porque han empezado las críticas. Han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política y las elecciones. Pero nosotros, en este gobierno, tenemos claro un objetivo claro que es acabar con el hambre".
En 44 palabras, Peña Nieto crucificó a su secretaria de Desarrollo Social. El líder del PAN, Gustavo Madero, quien hizo la denuncia, le replicó al Presidente que no era una crítica sino una denuncia. La exhibición política y semántica que hizo Madero del Presidente fue acompañada con el retiro temporal del PAN del Pacto por México, en el cual lo acompañó el PRD. El nuevo gobierno tuvo no sólo su primera crisis política, sino que amenazó con vaciar de discurso y contenido al presidente Peña Nieto, y puso en riesgo la olla donde se cocinan las reformas estructurales que prometió y sobre las cuales el mundo lo colmó de elogios.
La reacción políticamente correcta en Zinacatán era un discurso enérgico donde le pedía a la secretaria que investigara y sancionara a los responsables. Hizo lo contrario. La solapó en un arranque de cariño personal pero de insensibilidad política. Robles, de cualquier forma, hizo lo que debía y cesó a los funcionarios en Veracruz, pero no pudo quitarse el puñal que el Presidente, sin darse cuenta, le clavó en la espalda. Para salvar al Pacto, Peña Nieto y los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Hacienda, Luis Videgaray, persuadieron a Madero y al líder del PRD, Jesús Zambrano para sentarse nuevamente en la mesa, con la promesa de blindar aún más los procesos electorales.
Peña Nieto había perdido el teflón. Robles recibió una paliza mediática generalizada que aguantó estoicamente, tras la orden de la Presidencia que se callara y, ahora sí, aguantara. Días después, la hija de Benítez Treviño y altos funcionarios de Profeco, incurrieron en un abuso de autoridad, con lo cual la prensa, con una ferocidad inusitada para el tipo de arbitrariedad, le dispararon con el calibre más alto al procurador Benítez Treviño. Los dos funcionarios son muy cercanos al Presidente, por lo que la pregunta de si en realidad la crítica era para ellos o para Peña Nieto, tomó carta de identidad en la opinión pública. El Presidente tuvo un mes, más propio de quinto año de gobierno que de 180 días de administración. Se evaporó el impacto de la captura de la maestra Elba Esther Gordillo, porque los maestros disidentes le incendiaron Guerrero y Michoacán y le pararon la Reforma Educativa. El de la visita del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con discursos muy laudatorios de Peña Nieto, fue efímero ante la guerra de cárteles en Michoacán.
El empujón contra el Presidente fue la economía. Todos los indicadores industriales se cayeron, mientras que los precios de la canasta básica se incrementaron hasta en un 400%. El crecimiento en el primer trimestre fue de 1%, a la vez que el peso sobrevaluado golpeó a las exportaciones y dañó aún más a las manufacturas. Las tres crisis se venían conformando en una tormenta perfecta: la política, la social y la económica. El avanzar simultáneamente iba a provocar, si no el colapso del gobierno, una derrota muy prematura ante la realidad descomposición acelerada por un discurso fallido.
Pero esta semana, Peña Nieto sacó la cabeza. Aceptó la condición del PRD para incorporar a los maestros disidentes a la mesa del Pacto por México, y al PAN le entregó una concesión política un poco absurda pero exigida: cumplir la ley, como está escrita en la ley. Es decir, comprometerse a cumplir con lo que ya es ley. ¿Pero qué importa la galimatías si con ello se salva el Pacto por México y con ello la Presidencia de Peña Nieto? En el fondo esto es lo que se puso en juego.
El gobierno de Peña Nieto no tiene más ruta de navegación que lo que se acordó con el Pacto, que es un instrumento donde se deciden cuáles son las reformas que vienen y se envían a las cámaras pre-aprobadas. Sin el Pacto perdía el rumbo el Presidente y su gobierno se desdibujaría. Sólo tiene un año real para hacer las reformas de fondo que prometió, y sobre las cuales quiere reconstruir económica y políticamente el país. Sin él sería un Presidente más que prometió y no cumplió. ¿Cuánto le ha costado mantener vivo el Pacto por México? No se sabe aún, pero si tiene éxito, toda la crítica actual pasará como un pie de página en la historia, y los costos que hoy pagó, se convertirán en los beneficios que sueña cambiarán el rumbo del país.