Déjate ir
Y me contó que el día anterior se había caído mientras se levantaba de la cama. Rápidamente me alarmé, pero gracias a Dios, ¡no le pasó nada! Mi tío la ayudó a pararse y continuó caminando con su andador hacia el comedor para comerse su avena y tomarse su cafecito. Me pareció milagroso, esta es la segunda vez que se cae en menos de un año, y en ninguna ocasión se ha lesionado. Y lo más sorprendente es que sus huesitos están extremadamente frágiles porque ella padece de osteoporosis; un accidente como este pudo haberla dejado inmovilizada por el resto de sus días.
Le pregunté cómo era posible que no se hubiera roto un hueso. Su respuesta me dejó sorprendida y me dio una gran enseñanza. "Mijita, el secreto es que yo no pongo resistencia y me dejo ir". Ella me aseguró que la mayoría de las fracturas en los ancianos surge cuando éstos se tensan y tratan de aguantarse para no caerse, esa resistencia es la que precisamente provoca que la caída tenga consecuencias graves. Su explicación me hizo reflexionar sobre las muchas veces que ponemos resistencia o queremos controlar una situación, un problema o una persona y por eso acabamos frustrados. Al igual que mi abuela, no te empeñes en poner resistencia o querer manipular una situación. ¡Tarde o temprano todo va a trabajar a tu favor!
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