Consejos para ayudar a la familia después de una inundación
Una guía para ayudar a la familia a recuperarse después de una inundación
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Después de una inundación
Las inundaciones causan que el proceso de limpieza de las viviendas pueda ser emocionalmente abrumador y lleno de riesgos para la salud. Estar atento y tomar precauciones para evitar riesgos a la salud es esencial.
Los riesgos asociados con el proceso de limpieza incluyen: la electrocución, heridas infectadas cutáneas, lesiones por animales salvajes, y enfermedades causadas por mala calidad del aire, el agua, la comida, en el interior de la vivienda.
La limpieza de la casa después de una inundación es un proceso agotador, y esta fatiga puede provocar accidentes mayores.
Las pérdidas en las regiones agrícolas incluyen la ganadería, los cultivos y equipo agrícola, además.
Los esfuerzos personales, familiares, financieros y emocionales asociados con las inundaciones pueden durar mucho tiempo después de que las aguas regresen a su nivel.
Una inundación, además de causar pérdidas materiales, puede afectar emocionalmente a la familia, y causar situaciones de inseguridad, ansiedad, miedo, ira, desesperación.
En los niños pueden observarse problemas en la escuela, con disminución de la motivación y una disminución en el rendimiento escolar.
Los adolescentes pueden responder de manera diferente a los niños más pequeños en una inundación u otro desastre natural, comportándose de manera riesgosa para sus vidas.
Ayúdate a tí mismo para que puedas ayudar a los demás
- Cuida de ti mismo físicamente. Come de forma saludable, duerme lo suficiente, bebe abundante agua y procura atención médica si la necesitas.
- Aplaza las decisiones importantes que pueden causar grandes cambios en la vida familiar. Evita hacer cualquier tipo de decisión sobre la vida que altere aún más a la familia, en lo posible, deja ese tipo de decisiones para después que se normalice la situación.
- Descansa. Trata de no exagerar las actividades de limpieza. Para reducir accidentes, evita levantar objetos pesados sin la ayuda necesaria o trabajar durante períodos prolongados.
Ayuda para la recuperación de la estabilidad en la familia
Algunas familias podrán regresar a su rutina normal rápidamente, mientras que otros tendrán que hacer frente a la pérdida de familiares y amigos, la destrucción de sus hogares y posesiones, la obtención de atención médica, y a la superación de las dificultades financieras.
Especialmente los niños necesitan tiempo para recuperarse si han perdido a un ser querido, a una mascota, o si su escuela ha cerrado.
La forma en que los padres y otros cuidadores reaccionan durante y después de la inundación, influye en el funcionamiento de los niños. Los niños a menudo recurren a los adultos para la información, para recibir consuelo y pedir ayuda. Los padres y maestros deben tratar de mantener la calma, responder a las preguntas de los niños con honestidad y ayudarlos en la mejor forma posible.
Los niños y adolescentes se recuperan mejor cuando entienden la experiencia por la que acaban de pasar, se les explica cuál es la nueva situación, y cómo se va a aliviar, o remediar, o resolver.
Los niños reaccionan de manera diferente a una inundación y sus consecuencias en función de su edad, nivel de desarrollo y experiencias previas. Algunos se retiran, mientras que otros tendrán arrebatos de ira. Y otros se vuelven inquietos o irritables.
¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos?
Los padres pueden usar las comidas familiares, o la hora de irse a la cama para hablar con sus hijos.
Los temas pueden repetirse, y los padres deben ser pacientes y estar dispuestos a responder a las preguntas y aclarar la situación.
Deben explicar a los niños, sin abrumarlos con información, lo que está sucediendo en la familia, con su escuela y en la comunidad. Los padres deben responder a las
preguntas breve y honestamente y pedir a sus hijos por sus opiniones e ideas.
Para ayudar a que los niños más pequeños se sientan seguros y tranquilos, después de hablar sobre la inundación y las inquietudes que ellos puedan tener al respecto, los padres pueden hacer un cambio en la atención de los pequeños, al leerles una historia favorita o realizar cualquier otra actividad como un juego de mesa en familia.
Algunos consejos para ayudar a la recuperación de los niños
Supervise las conversaciones de los adultos. Sea consciente de lo que los adultos dicen sobre la inundación, o el daño resultante. Los niños pueden malinterpretar lo que oyen y asustarse innecesariamente.
Limite la exposición de los medios de comunicación. Proteja a su hijo de las representaciones gráficas de la inundación, incluidos los relativos a la televisión, en Internet, en la radio, y en el periódico.
Asegure a los niños que están a salvo. Puede que tenga que repetir esto con frecuencia incluso después de que las aguas retroceden. Pase más tiempo con ellos, jugando juegos de exterior, lean juntos en casa, o simplemente, abrace a sus hijos y acompáñelos en silencio. Asegúrese de decirle a sus hijos que usted los ama.
Si sus hijos y su familia han perdido a un familiar, o a un amigo cercano, reunirse y brindar compañía, respetar los sentiemientos de cada uno, y propiciar conversaciones sobre esa pérdida, sobre los buenos momentos compartidos, pueden ayudar a realizar el duelo por una persona querida, a todos en la familia.
Si su hijo ha perdido una mascota, converse sobre la mascota, recuerde anécdotas, y permita que sus hijos se entristezcan y lloren porque esto los ayudará a recuperarse.
Reponga los juguetes favoritos que los niños perdieron o se dañaron, tan pronto como le sea posible.
Calme las preocupaciones de sus hijos sobre la seguridad de sus amigos. Tranquilice a sus hijos, explicando que los padres y familiares de sus amigos están cuidando de ellos.
Cuente a los niños acerca de la recuperación de la comunidad. Asegure a los niños que se está trabajando duro para restaurar la electricidad, los teléfonos, agua y gas. Dígales que el pueblo o ciudad se limpiará, y las familias volverán a encontrar vivienda, y las escuelas volverán a funcionar.
Cuide la salud de sus hijos. Ayúdelos a descansar lo suficiente, a hacer ejercicio, a recibir alimentos sanos y agua potable. Asegúrese de recuperar la vida diaria. En medio de cambios causados por desastres, los niños se sienten más seguro con la rutina y los hábitos. En la medida de lo posible, mantener los horarios para las comidas y la hora de dormir.
Anime a los niños a ayudar. Los niños pueden recuperarse más rápido cuando ayudan a los demás. Confíe a sus hijos pequeñas tareas de limpieza y otras maneras de contribuir.
No critique a los niños por los cambios en el comportamiento, tales como más apego a los padres, porque simulen lo sucedido durante la inundación en un juego, o porque busquen tranquilidad, o estar solos.
Como cada persona hace frente a un desastre de manera diferente, aprender lo que funciona para recuperarse en cada una de las personas en la familia se puede conseguir, observándolos. Ayude a los miembros de la familia a tolerar estas diferencias.
Sea paciente una vez que los niños regresen a la escuela. Pueden estar más distraídos y y necesitar ayuda adicional con la tarea durante un tiempo.
http://www.nctsn.org/content/psychological-first-aid

















