"Una pérdida inmensa" muerte de Dolores Prida (fotos)

La familia dijo que la van a velar en El Barrio, comunidad que ella amaba y donde vivió gran parte de su vida

Dolores Prida departió junto a la jueza Sonia Sotomayor durante el evento de LIPS.

Dolores Prida departió junto a la jueza Sonia Sotomayor durante el evento de LIPS.

Foto: Especial EDLP/Shirley Rodríguez
PUBLICADO: EST Jan 21, 2013 12:01 am EST

NUEVA YORK — Dolores Prida, escritora de origen cubano y columnista de EL DIARIO/LA PRENSA, falleció la madrugada de ayer de un posible paro cardíaco. Tenía 69 años.

Su deceso se produjo horas después de haber estado en la celebración del 20 aniversario de la agrupación de mujeres latinas LIPS, cuyo objetivo es ayudar a las hispanas a salir adelante y cumplir sus metas.

Según opinaron algunas de sus amigas, Prida, luego de vivir una vida plena, satisfactoria, productiva, creativa, a sus 69 años comenzó su viaje a la próxima vida de la manera más poética que un escritor puede esperar: celebrando, bailando, recordando y brindado al amor de sus compañeras del grupo LIPS, con la música de un trío y con la presencia de la jueza del Tribunal Supremo de los EE.UU. Sonia Sotomayor.

Lourdes Diharce, hermana de Prida, la describió como "la roca y la capitana de la familia".

"Es una pérdida inmensa. Nos sentimos en el aire sin ella. Con nosotras, sus hermanas, siempre fue muy bondadosa; ella ayudaba hasta los primos que viven en Cuba, enviándoles dinero. Ella fue un ángel para nosotros", dijo Diharce.

Diharce reveló que el sábado en la noche, tras Prida salir de la fiesta de LIPS, la llamó y le pidió que fuera a la esquina del banco, cercano a su casa de la calle 116 en East Harlem, porque no se sentía bien de salud.

"Yo bajé y la encontré recostada en el buzón de correo de la calle, a punto de caerse, ella me dijo que tenía un dolor muy grande en el pecho, y yo llamé al 911. Los paramédicos la llevaron al hospital Mount Sinai. Ella se mantuvo lúcida hasta en el hospital, y me comentó que se había divertido y bailado mucho en la celebración, y que estaba contenta de haber pasado la noche con la gente que ella más amaba", señaló Diharce. "Todavía no sabemos si fue un paro cardíaco o un derrame cerebral, vamos a esperar el resultado de la autopsia".

Rossana Rosado, gerente general de EL DIARIO/LA PRENSA, quien como miembro de LIPS acompañó a Prida en sus últimas horas de vida, dijo que tuvo el placer de conocer a la escritora durante muchos años, "y de disfrutar de muchas reuniones en su casa de El Barrio".

"Ella me enseñó a preparar mojitos mucho antes de que estuvieran de moda", manifestó Rosado. "Su humor e ingenio y su brutal honestidad fue lo que más disfruté de su escritura. Ella es un ícono de Nueva York y la vamos a extrañar mucho".

La jueza Sonia Sotomayor dijo que Prida era una vieja amiga suya, que la noche antes de su muerte la vio, como siempre "llena de vida y de los planes en los cuales ella estaba involucrada".

"Dolores fue una visionaria", sostuvo Sotomayor. "Como escritora nos inspiró a pensar profundamente en nuestra cultura. La vamos a extrañar".

Prida, quien publicaba una columna semanal en El Diario, el más antiguo diario en español de Nueva York, también fue conocida por haber escrito más de una docena de obras de teatro y musicales, como Beautiful Señoritas (1977); Coser y Cantar (1981); y Botánica (1991), esta última representada hace 15 años por el actor Fermín Suárez, del Repertorio Español, quien lamentó la trágica noticia.

"La muerte de Dolores Prida es una gran pérdida para la comunidad hispana y para el teatro", dijo Suárez.

Prida nació en 1943 en el pueblo de Cabairién y salió de la isla luego del triunfo de la Revolución en 1959. En Nueva York cursó estudios en Hunter College y se convirtió en una importante voz de la comunidad hispana de la Gran Manzana.

Maite Junco, amiga de Prida, la describió como una persona "súper inteligente, súper divertida, con un gran sentido del humor, que tuvo la visión de entender la importancia de los latinos, la fuerza que tenemos y hacia dónde vamos, mucho antes de que nosotros lo entendiéramos".

"Ella, en sus escritos tanto de teatro como en los periódicos, siempre empujó para que vieran a los latinos como el grupo grande que somos, con una historia tremenda, con una gran cultura", indicó Junco. "Para muchos de nosotros fue una mentora que nos abrió muchos caminos".

Durante la fiesta del sábado, según Junco, Prida estaba muy contenta, y hasta anunció que en septiembre cumpliría 70 años.

"Ella salió de la fiesta sin despedirse, al parecer no quiso preocupar a nadie", dijo Junco.

La familia dijo que van a velar a Prida en El Barrio, comunidad que ella amaba y donde la escritora vivió gran parte de su vida.

Phil Mortenson, dueño de la tienda de mascotas Tropical Fish y vecino de Prida, dijo que ésta era una persona muy reservada, "tranquila y amante de la paz".

"Yo siempre la veía por la calle junto con su hermana", dijo Mortenson. "Hace unos 15 años los ladridos de un perro no la dejaban dormir, y ella, para solucionar el problema, compró en mi tienda un silbato de esos que sólo pueden escuchar los perros", recordó el vecino.

A Prida le sobreviven, además de Diharce, su hermana María Aristizábal y dos sobrinos.

Esta fue su última columna publicada en El Diario: Tiros por la culata...

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