Los héroes anónimos del huracán (Fotos)

Bodegueros y taxistas hicieron la diferencia durante el paso de Sandy por NY

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El bodeguero Ramón Valentín vendió mayormente pan y leche.

El bodeguero Ramón Valentín vendió mayormente pan y leche.

El comerciante Félix Acosta abrió su bodega hasta que la tormenta se lo permitió.

El comerciante Félix Acosta abrió su bodega hasta que la tormenta se lo permitió.

El bodeguero Ramón Valentín vendió mayormente pan y leche.

El bodeguero Ramón Valentín vendió mayormente pan y leche.

El taxista Rafael de la Cruz dio el servicio de transporte hasta que comenzó el huracán.

El taxista Rafael de la Cruz dio el servicio de transporte hasta que comenzó el huracán.

Foto: José Acosta/EDLP
PUBLICADO: Oct, 30, 2012 12:00 am EST Oct 30, 2012 12:00 am EST print article
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La mayoría de comerciantes cerraron sus puertas antes y durante el paso del huracán Sandy, pero unos pocos sirvieron a su comunidad hasta el último minuto: bodegueros con la venta de comestibles, taxistas con el transporte y farmaceutas con medicinas.
Una de las bodegas que permaneció abierta el lunes hasta que la tormenta se lo permitió, fue la Eastside, localizada en la calle 184 y la avenida Morris, en el barrio de Fordham, donde el propietario, Félix Acosta, tuvo que abastecerse doblemente de leche y agua para satisfacer la demanda de sus clientes.
"Nosotros tuvimos que hacer un pedido de agua y leche en dos ocasiones, porque se nos agotó, y el pan fue otro producto que se vendió rápido", dijo Acosta, indicando que el negocio vendió un 50% más que en lo días regulares. "La gente se abasteció desde temprano de productos comestibles, y nosotros decidimos permanecer abiertos hasta que empezara el huracán", señaló.
Otra bodega que estuvo abierta hasta cerca de las 8:30 p.m. del lunes fue la Esmeralda, localizada en el 2449 de la avenida Grand, en el barrio de University.
Ramón Valentín, de 73 años, uno de los empleados de la bodega, dijo que el negocio vendió un 25% más que en los días normales, y los productos que más se vendieron fueron el pan y la leche.
"El pan anestesia el hambre", dijo en tono de broma el comerciante. "En tiempos difíciles, la gente lo que más busca es leche y pan, porque son productos que no necesitan de una estufa para prepararlos y con poca cantidad pueden satisfacer a una persona", señaló.
Otros de los productos más buscados en la bodega Esmeralda fueron velas y fósforos, jugos y víveres.
El taxista Rafael de la Cruz, de 55 años, se mantuvo ante el timón hasta que El Bronx quedó desierto.
"Había mucha gente llamando a la base, pero sólo para servicio interno en El Bronx, porque el paso hacia el Bajo Manhattan y a otros condados estaba difícil o clausurado", dijo el taxista, quien trabaja en la base High Class. "No es que se ganó más que un día regular, pero había que estar en la calle dando el servicio porque no había transporte público y mucha gente se había quedado varada en las calles", indicó.
Mo Showair, farmaceuta de la farmacia Fordham, dijo que decidió abrir el día del huracán porque tenía pendiente entregar muchas medicinas recetadas que la gente había ordenado por antelación, mayormente personas mayores.
"Nosotros entregamos más de 150 pedidos a nuestros clientes, muchos de ellos ancianos y enfermos, y cerramos como a las 4 p.m.", dijo Showair. "Nos preocupaba que la gente del vecindario no tuviera su medicina en momentos en que más la necesitaba", agregó.
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