Infieles por naturaleza
Puedes echarle la culpa de una traición al aburrimiento, a las hormonas, a la falta de entendimiento de tu pareja, a la escasez de compromiso o las cosquillas que te provoca alguien extremadamente atractivo. Estas son algunas de las justificaciones que utilizan los infieles para explicar su comportamiento. Pero qué tal si la infidelidad sucede porque es algo inevitable. En otras palabras, que tal si somos infieles por naturaleza.
Los antropólogos dicen que la infidelidad va intrínseca al ser humano, pues el 85 % de las culturas, antes de la unión judeocristiana, eran polígamas. Por otro lado, el Padre del Psicoanálisis Sigmund Freud dijo: "todos somos polígamos reprimidos". Freud asegura que nuestra naturaleza no es ser monógamos, sino desear varias relaciones simultáneamente. Tal vez los expertos tengan la razón, pues seamos sinceros, hasta la más enamorada de las mujeres ha fantaseado estar con William Levy.
No obstante, aunque ser infiel fuera parte de nuestra naturaleza, eso no lo justifica. Los animales no pueden evitar lo que sus impulsos les dictan, pero los humanos sí podemos actuar de forma diferente a nuestras inclinaciones naturales.
Para mí, la monogamia es más bien una expresión de amor. Cuando amas a alguien lo demuestras con acciones; lo escuchas, lo cuidas, te sacrificas y por supuesto, te alejas de las tentaciones. Esta manera comprometida de actuar se llama amor y va más allá del sexo. Claro, si vamos a hablar únicamente del deseo carnal, adelante con la poligamia y que viva el sexo libre, pero si hablamos del verdadero amor, la monogamia es una de las características que lo define.




















