Romney no puede ganar el voto hispano
Varias publicaciones aseveran que Mitt Romney, el candidato presidencial por el Partido Republicano, necesita 38% del voto hispano para poder ganar las elecciones en noviembre. Si esto es cierto el Presidente Barack Obama será re-elegido.
Es muy difícil que Romney obtenga tal porcentaje del voto hispano. Hace cuatro años el senador John McCain, quien había propuesto una reforma migratoria, sólo obtuvo 31% del respaldo latino . En 2004, George W. Bush sacó 40%.
Muchos asesores políticos y hasta algunos columnistas han ofrecido recetas para resolver el problema. Yo ni siquiera lo voy a intentar.
La mayoría de los votantes hispanos en el país vienen de México o de América Central y un gran porcentaje se ha adherido al Partido Demócrata en números sólo superados por los afro-americanos.
A esos hispanos no les interesa que el Presidente Obama no haya cumplido su promesa de presentar una ley de reforma migratoria en su primer año en la Casa Blanca. Y no lo hizo en un momento en el cual su partido tenía una súper mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes.
Ellos se olvidan que el congresista boricua Luis Gutiérrez (D –Ill.) ha sido arrestado dos veces por encadenarse a la cerca alrededor de la Casa Blanca en protesta por la política migratoria del presidente.
También pasan por alto el hecho que Obama ha deportado a más indocumentados que ningún otro presidente. El Departamento de Seguridad Nacional dice que ha enfatizado la deportación de indocumentados con récord criminal en Estados Unidos. Pero la verdad es que el único delito cometido por más de la mitad de los deportados es haber entrado sin papeles a Estados Unidos.
Nada de eso cuenta. Este verano el presidente tuvo la brillante idea de ofrecerles una deportación diferida por dos años a los hijos de indocumentados que vinieron de niños a Estados Unidos y que estudian o se han unido a las fuerzas armadas. Tienen que pagar $465 para poder quedarse legalmente en el país y poder trabajar. ¿Qué va a pasar con sus padres? Pocos hablan de eso.
Con todo, las últimas encuestas muestran que Romney obtendría menos de 30% del voto hispano. Y creo que el partido se lo merece. Cometieron un enorme error al invitar al alguacil Joe Arpaio de Arizona a la convención. El es el símbolo del movimiento anti-inmigrante en el país.
No importa que los republicanos tengan más figuras hispanas a nivel nacional: Marco Rubio es senador por la Florida; Susana Martínez es la gobernadora en Nuevo México y Brian Sandoval es el gobernador de Nevada.
Tampoco cuenta que Rubio trabajaba en un proyecto de ley para proteger a los hijos de los indocumentados. Rubio es cubano americano y como tal tiene un status preferencial que no goza ningún otro grupo de inmigrantes.
Ojo porque ni Martínez ni Sandoval tienen posiciones favorables a los indocumentados. Pero sería interesante ver como ellos pudieron ganar sus respectivos estados.
La mayoría de los cubanos-americanos en la Florida van a votar por Romney. Pero los puertorriqueños del noreste del país, así como los dominicanos votan cerrado por Obama. No así los boricuas del centro de la Florida. Ellos son un voto independiente que oscila entre uno y otro partido dependiendo del candidato. En la Florida ellos van a decidir los 29 votos electorales del estado.
Los republicanos no han cultivado el voto hispano. Y no es suficiente hablarles bonito en las semanas antes de la elección presidencial.
Personalmente a mí me gustaría que ambos partidos tuvieran que disputarse el voto hispano. Eso nos daría un mayor valor político. Pero es un sueño de verano. Obama sabe que los hispanos van a votar por él y para Romney obtener 38% del mismo es "misión imposible".
Es muy difícil que Romney obtenga tal porcentaje del voto hispano. Hace cuatro años el senador John McCain, quien había propuesto una reforma migratoria, sólo obtuvo 31% del respaldo latino . En 2004, George W. Bush sacó 40%.
Muchos asesores políticos y hasta algunos columnistas han ofrecido recetas para resolver el problema. Yo ni siquiera lo voy a intentar.
La mayoría de los votantes hispanos en el país vienen de México o de América Central y un gran porcentaje se ha adherido al Partido Demócrata en números sólo superados por los afro-americanos.
A esos hispanos no les interesa que el Presidente Obama no haya cumplido su promesa de presentar una ley de reforma migratoria en su primer año en la Casa Blanca. Y no lo hizo en un momento en el cual su partido tenía una súper mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes.
Ellos se olvidan que el congresista boricua Luis Gutiérrez (D –Ill.) ha sido arrestado dos veces por encadenarse a la cerca alrededor de la Casa Blanca en protesta por la política migratoria del presidente.
También pasan por alto el hecho que Obama ha deportado a más indocumentados que ningún otro presidente. El Departamento de Seguridad Nacional dice que ha enfatizado la deportación de indocumentados con récord criminal en Estados Unidos. Pero la verdad es que el único delito cometido por más de la mitad de los deportados es haber entrado sin papeles a Estados Unidos.
Nada de eso cuenta. Este verano el presidente tuvo la brillante idea de ofrecerles una deportación diferida por dos años a los hijos de indocumentados que vinieron de niños a Estados Unidos y que estudian o se han unido a las fuerzas armadas. Tienen que pagar $465 para poder quedarse legalmente en el país y poder trabajar. ¿Qué va a pasar con sus padres? Pocos hablan de eso.
Con todo, las últimas encuestas muestran que Romney obtendría menos de 30% del voto hispano. Y creo que el partido se lo merece. Cometieron un enorme error al invitar al alguacil Joe Arpaio de Arizona a la convención. El es el símbolo del movimiento anti-inmigrante en el país.
No importa que los republicanos tengan más figuras hispanas a nivel nacional: Marco Rubio es senador por la Florida; Susana Martínez es la gobernadora en Nuevo México y Brian Sandoval es el gobernador de Nevada.
Tampoco cuenta que Rubio trabajaba en un proyecto de ley para proteger a los hijos de los indocumentados. Rubio es cubano americano y como tal tiene un status preferencial que no goza ningún otro grupo de inmigrantes.
Ojo porque ni Martínez ni Sandoval tienen posiciones favorables a los indocumentados. Pero sería interesante ver como ellos pudieron ganar sus respectivos estados.
La mayoría de los cubanos-americanos en la Florida van a votar por Romney. Pero los puertorriqueños del noreste del país, así como los dominicanos votan cerrado por Obama. No así los boricuas del centro de la Florida. Ellos son un voto independiente que oscila entre uno y otro partido dependiendo del candidato. En la Florida ellos van a decidir los 29 votos electorales del estado.
Los republicanos no han cultivado el voto hispano. Y no es suficiente hablarles bonito en las semanas antes de la elección presidencial.
Personalmente a mí me gustaría que ambos partidos tuvieran que disputarse el voto hispano. Eso nos daría un mayor valor político. Pero es un sueño de verano. Obama sabe que los hispanos van a votar por él y para Romney obtener 38% del mismo es "misión imposible".


















