Guadalupana renueva fuerzas de mexicanos en NYC (fotos)

La llegada de la antorcha de la Virgen de Guadalupe al corazón de la Ciudad de Nueva York reavivó la fe de los devotos

En la catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida, los fieles celebraron la llegada de la Virgen de Guadalupe. (AP / Bebeto Matthews)

En la catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida, los fieles celebraron la llegada de la Virgen de Guadalupe. (AP / Bebeto Matthews)

PUBLICADO: EST Dec 12, 2012 5:36 pm EST

NUEVA YORK - Cientos de mexicanos recibieron hoy la Antorcha Guadalupana en el corazón de Manhattan, al culminar una peregrinación de casi dos meses que trajo la llama desde Ciudad de México para simbolizar las esperanzas de millones de inmigrantes y el deseo de una reforma migratoria.

Al ritmo de tambores y danzas indígenas prehispánicas, mexicanos de todas partes del país cargaron la Antorcha por la Quinta Avenida hasta llegar a la Catedral de San Patricio, donde rezaron a las imágenes de la Virgen de Guadalupe y llevaron a sus hijos al altar para recibir la bendición.

“Me da mucha emoción estar aquí. En mi trabajo me dieron permiso para poder venir a la misa”, dijo Primo Domínguez, un repartidor de pizza que nació en Puebla y que llevaba la imagen de la Virgen como fondo de pantalla en su iPhone. “Yo cargué la Antorcha desde Virginia hasta Washington. Me sentí muy contento”.

La Antorcha fue transportada por aproximadamente 8,500 mexicanos que caminaron en relevo desde la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en Ciudad de México, el 22 de septiembre, hasta la Gran Manzana. La peregrinación, que cruza la frontera y avanza por el sur y el este de Estados Unidos, sirve para recordar a los que han perdido su vida emigrando de forma ilegal y simboliza la unión de los mexicanos separados por políticas migratorias.

Los devotos de la Virgen llegaron a la catedral vestidos con el uniforme blanco de la carrera y gritando lemas como “¡Se ve, se siente, Lupita está presente!” o “¡Viva la morenita!”. Bajo un fuerte aroma a incienso, padres, madres y niños abarrotaron la enorme catedral bajo la mirada de curiosos y turistas. Mariachis, danzas indígenas, banderas de México y niños con bigotes pintados en la cara para emular al indígena san Juan Diego dieron color a una ceremonia muy distinta a la típica misa diaria de la catedral.

“La Virgen llegó sin papeles”, dijo al público el obispo español Josu Iriondo. “Ustedes no vienen a este país a quitarle el pan a nadie, sino a amasarlo. Gracias a ustedes, muchos en Estados Unidos viven cómodamente. No sean pasivos. Ustedes tienen derechos, luchen por ellos”.

La celebración representó la undécima vez que la Antorcha llega a Nueva York, tras recorrer más de 100 pueblos y ciudades de México y Estados Unidos. Organizada por la Asociación Tepeyac de Nueva York, la carrera ha progresado a través de los años hasta convertirse en un acto masivo que cuenta con varios patrocinadores y el cierre de algunas calles al tráfico por parte de la ciudad de Nueva York. El periplo terminó por la tarde frente a la sede de Naciones Unidas, donde varias antorchas fueron repartidas para dirigirse a zonas de los cinco condados de la ciudad.

“Parece ser un año de mucha esperanza para la reforma migratoria”, dijo Joel Magallán, director de Asociación Tepeyac, a Associated Press. “Necesitamos no solamente vivir con esperanza, sino prepararnos y educarnos y tener lo necesario para lograr que en una reforma que siempre tiene oponentes nosotros seamos elegibles, a pesar de los obstáculos que nos quieran poner”.

Después de que 71% de votantes hispanos escogieran al presidente Barack Obama en las recientes elecciones presidenciales estadounidenses, grupos de ayuda a inmigrantes y activistas impulsan campañas con el objetivo lograr una reforma migratoria en 2013. Se espera que el proyecto perfile un camino a la ciudadanía para 11 millones de inmigrantes que viven ilegalmente en Estados Unidos.

Precisamente hoy una coalición de ocho organizaciones hispanas expresó en Washington su intención de presionar al Congreso para que cambie las leyes migratorias del país.

“Esa es nuestra esperanza”, dijo María Rosas, una mexicana de 50 años que se dedica a limpiar casas. “Yo soy muy devota de la Virgen de Guadalupe y creo que todo se puede lograr. Pero ante todo estoy orgullosa de ser mexicana”.

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