Clinton y Sanders chocan por sus votos sobre reforma migratoria en 2007 (video)

En su primer debate tras las primarias de New Hampshire, ambos también se atacan sobre asuntos de economía y justicia social

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WASHINGTON.- En su primer debate tras las primarias de New Hampshire, Hillary Clinton y Bernie Sanders, rivales por la nominación presidencial demócrata, denunciaron las deportaciones de inmigrantes indocumentados pero se lanzaron hirientes ataques sobre el voto que ambos emitieron en la reforma migratoria de 2007.

El debate de dos horas en Milwaukee (Wisconsin),  en vísperas de las primarias en Nevada y Carolina del Sur –con fuertes poblaciones latina y afroamericana, respectivamente- se centró en un amplio abanico de temas económicos y de justicia social, incluyendo el encarcelamiento masivo, la reforma de Wall Street, el racismo institucional, la desigualdad salarial, la defensa de las mujeres, y los derechos de los inmigrantes.

Pero este sexto debate demócrata fue uno de los más incisivos hasta la fecha, ya que intercambiaron duros ataques sobre su historial político, sus propuestas de gobierno, y cómo financiarlas.

El voto de la discordia

Así, en uno de los momentos más álgidos del debate, Clinton, que se presenta como paladín de los inmigrantes, le echó en cara a Sanders que el senador independiente de Vermont votó en contra de la reforma migratoria de 2007.

Clinton, entonces senadora por Nueva York, votó a favor de la medida, negociada por el fallecido “león del Senado”, el demócrata Ted Kennedy.

A la defensiva, Sanders afirmó que no se arrepiente de su voto en contra porque, entonces, la iniciativa incluía un programa de “trabajadores huéspedes” que, a su juicio, hubiese permitido la explotación de los trabajadores.

“No ofrezco disculpas por ese voto”, sostuvo Sanders, al explicar que grupos como el “Southern Poverty Law Center” dijeron que ese programa “era parecido a la esclavitud”, y también fue rechazado por la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) y la federación sindical AFL-CIO.

 

“Estamos donde estamos ahora mismo… tenemos que enfrentar a los Trumps del mundo que intentan dividirnos” y abogar por una reforma migratoria, observó Sanders, quien sí votó a favor de la reforma de 2013.

Haciéndose eco de las críticas de que Clinton cambia de postura cuando le conviene, Sanders le recordó que en 2014 ella abogó por el retorno de los niños centroamericanos no acompañados que huyen de la violencia en la región.

Clinton explicó que EEUU tenía que trasladar “el mensaje a las familias y comunidades en Centroamérica de no enviar a sus hijos en ese peligroso viaje a manos de contrabandistas”.

La exsecretaria de Estado dijo que apoya el fin de la detención de familias, y de cárceles y centros de detención en manos privadas porque, a su juicio, “contravienen el imperio de la ley”.

A lo largo de la noche, ambas campañas también mantuvieron las espadas en alto mediante comunicados y mensajes en Twitter.

Promesas migratorias

Ambos afirmaron que, de ganar la presidencia el próximo 8 de noviembre, defenderían y ampliarían los alivios migratorios para hasta cinco millones de indocumentados que Obama anunció en noviembre de 2014 mediante acciones ejecutivas.

Sanders aseguró que, en su Administración, los once millones de inmigrantes indocumentados ya no tendrían que temer una deportación.

“Creo que tenemos que aprobar una reforma migratoria integral, algo que apoyé firmemente… una vía hacia la ciudadanía para once millones de personas indocumentadas, si el Congreso no hace lo correcto, usamos las órdenes ejecutivas del presidente”, prometió.

Por su parte, Clinton expresó esperanza de que el Tribunal Supremo reafirme los alivios migratorios estancados en los tribunales, a la vez que reiteró su condena de las redadas  y el “trato inhumano” a indocumentados que son despertados y acorralados en medio de la noche, porque “deberíamos estar deportando a criminales no a familias inmigrantes que trabajan duro”.

“Como presidenta, yo dedicaría una enorme energía, literalmente llamaría a todos los miembros del Congreso que yo creería poder persuadir. Con suerte, tras las elecciones de 2016, algunos de los republicanos entrarán en razón y se darán cuenta de que no vamos a deportar a 11 o 12 millones de personas en este país, y trabajarán conmigo” por una reforma integral, dijo Clinton.

Al asegurar que su campaña no se enfoca sólo en un tema – aludiendo a la fijación de Sanders con Wall Street-, Clinton destacó la necesidad de “derribar las barreras” que impiden el avance social de las mujeres y las minorías en EEUU.

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Defendiendo a Obama

Durante toda la noche, Clinton intentó presentarse como la “heredera” del legado del presidente Barack Obama, defendiendo la mayoría de sus políticas en torno a la economía, Wall Street, o inmigración.

De nueva cuenta, Clinton recordó al público que Sanders, postulándose para la nominación demócrata, ha criticado duramente al presidente que busca suceder en 2017.

“El tipo de críticas que hemos escuchado del senador Sanders sobre nuestro presidente, las espero de los republicanos”, dijo Clinton.

En respuesta a ese “golpe bajo”, Sanders replicó que él ha trabajado con Obama en los últimos siete años y que, en un país democrático, los senadores tienen derecho de tener desacuerdos con el presidente.

Al hacer un balance del debate, Brent Wilkes, presidente de LULAC, dijo a este diario que es “injusto” que ciertos grupos pro-inmigrantes ataquen a Sanders por su voto de 2007.

“Esa iniciativa no incluía una vía hacia la residencia permanente y reemplazaba cuatro de las cinco visas en la categoría familiar con un sistema de méritos… nuestra organización se opuso porque el programa de trabajadores huéspedes hubiese creado trabajadores de segunda clase, fácilmente explotados”, explicó Wilkes.

“El voto del senador Sanders venía de una postura más progresista, no dispuesto a dar concesiones. Votó en contra porque no era un buen proyecto de ley, no porque no apoyase que los inmigrantes tuvieran oportunidad de legalizarse”, afirmó.

El debate en la Universidad de Wisconsin en Milwaukee se produjo tras la aplastante derrota que sufrió Clinton frente a Sanders en New Hampshire el martes pasado, y nueve días antes de las “asambleas populares” de Nevada, que serán la primera gran prueba de fuego de Sanders entre los votantes hispanos.

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